Un hábito para dominar tu mente
Sánchez Isame, Nicolás

Dominar la mente es una de esas tareas titánicas que las grandes personalidades de la historia han intentado hacer, algunos quedándose a medias y, unos poquitos, alcanzando la iluminación espiritual. Y cuando digo unos poquitos me refiero a personas de la talla de Jesús de Nazaret o Buda (y no, no fueron ningunos “cuatros de copa”).

Mark Fisher en su libro “El millonario instantáneo” dice que, muy probablemente, el objetivo de la vida sea dominar la mente. A lo que vamos: ¡no es sencillo! Y además de que no es sencillo, tampoco es instantáneo, así que no esperes alcanzar la iluminación espiritual de la noche a la mañana.

 

 

El hábito para comenzar a dominar la mente

 

«Entonces Nicolás, ¿ahora me estás diciendo que vamos a dominar la mente con tan solo un hábito?» Sí y no. Verás, hay algo que se llama marketing que, bien utilizado, consiste en llamar tu atención con títulos atractivos, ¿y qué mejor que llamar tu atención diciéndote que vas a dominar tu mente con tan solo un hábito?

Pero espera, se lo que estás pensando, que te estoy estafando, pero escúchame una cosa: cuando tú vas a una primera cita con una persona que realmente te interesa ¿le dices a la primera que eres alcohólico, celoso y mal agradecido? O, por el contrario ¿intentas mostrar tu mejor imagen? No hace falta que respondas, tú y yo ya sabemos que haces lo segundo.

Entonces, por un lado tenemos el marketing, pero fíjate que ahora que ya he llamado tu atención agrego que se trata de un hábito con el que «comenzarás» a dominar tu mente, que no es lo mismo que un hábito para dominar tu mente ¿ves la diferencia?

Pero bueno, pasando en limpio, ahora que por fin tengo tu atención te develo cuál es el hábito “mágico” con el que puedes comenzar a dominar tu mente… Ta tan ta tan… ¡las duchas con agua fría!

¿Por qué afirmo que este es un buen hábito para comenzar a dominar tu mente? Porque, en primer lugar, es un hábito rápido que no te llevará más de 5 minutos y, en segundo lugar, porque se puede hacer casi en cualquier momento, siempre que estés en casa y tengas una ducha decente.

Ahora pasemos a ver porqué las duchas con agua fría son tan útiles.

 

 

¿Por qué son útiles las duchas con agua fría?

 

Aparte de ser rápidas de practicar y poder realizarse casi en cualquier momento, las duchas con agua fría tienen beneficios tanto a nivel físico como psicológico.

Dentro de los beneficios psicológicos puedo decirte que es una excelente y económica forma de salir de tu zona de confort ¿por qué? Porque son muy incómodas, sobre todo al principio, pero siguen siendo un reto para tu mente por más que lleves años practicándolas, salvo el caso de que seas el mismísimo Wim Hof.

Imagínate lo siguiente: te levantas a las 6 am en una fría mañana de invierno, y lo segundo que debes hacer es meterte a la ducha con agua fría… Puedo sentir tu incomodidad de solo pensarlo al leer estas palabras ¡imagínate cuando lo pongas en práctica!

Otro enorme beneficio psicológico es que, poco a poco, irás enseñando a tu mente que tú mandas sobre ella y no ella sobre ti; cuando estés desnudo a punto de entrar en la ducha de agua fría, te aseguro que tu mente elaborará una sarta de excusas para que no lo hagas ¿pero qué crees? Si no le haces caso y te avientas al agua, tu mente poco a poco irá perdiendo fuerza porque sabrá que tú – la consciencia – mandas sobre ella.

Por otro lado, está comprobado que las duchas con agua fría también tienen beneficios físicos: cuando tu cuerpo recibe la descarga de agua fría, percibe cierto peligro y activa lo que se conoce como cascada del estrés o también la lucha de respuesta o huida, que consiste en que tu cuerpo libera ciertas sustancias que te preparan para pelear o para salir corriendo. El truco está en que, como tan solo lo haces por unos minutos, este hábito hackea tu propio organismo y fortalece tu sistema inmunológico que es el que siempre nos defiende de agentes externos que puedan ser nocivos.

Entonces, viendo todas las ventajas que este hábito tiene, pasemos ahora a darte unos consejos para comenzar a practicarlo.

 

 

Tips para comenzar

 

Aunque parezca sencillo, a la hora de la verdad, practicar este hábito no lo es tanto, así que esto es lo que puedes hacer para comenzar.

Lo primero que te sugiero es que comiences con agua tibia y poco a poco la vayas enfriando, de modo tal de que la dificultad sea gradual y tu cuerpo no sienta un cambio tan abrupto. Ahora, si tú eres de esas personas que prefiere hacerlo todo al 100% desde el día uno ¡adelante!

Lo segundo que te aconsejo es que, si puedes, comiences con este hábito en verano, ya que bañarse con agua fría cuando hace calor no es tan difícil. Si comienzas en verano podrás ir preparando tu cuerpo para cuando llegue el invierno, que es cuando la cosa se pone realmente difícil.

Por último, ya sea que comiences en invierno o en verano, que comiences con agua tibia o directamente con agua fría, lo ideal (como todo en la vida) es que mantengas la regularidad. Recuerda que se trata de un hábito, y la única forma de incorporarlo a tu estilo de vida es mediante la repetición.

 

 

Conclusión

 

Puede ser que las duchas con agua fría no te sirvan para dominar al 100% tu mente o que no vayan a provocar un cambio radical en tu vida, sin embargo sí es un excelente hábito a instaurar para comenzar a dominar la herramienta más poderosa de la que dispones, que es tu mente.

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Créditos de imagen: Imagen de <a href=»https://www.freepik.es/foto-gratis/proceso-curacion-mujer-vista-frontal_34877559.htm#query=mente&position=3&from_view=search&track=sph»>Freepik</a>

 

SOBRE EL AUTOR

Nicolás Sánchez Isame

Nicolás Sánchez Isame

Soy un apasionado de la productividad y el desarrollo personal. Luego de años de estudio y aplicación te comparto todo lo que aprendí sobre esta fascinante área del conocimiento. 

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